SEGURIDAD · HAITÍ

Municiones dominicanas en Haití: qué probó la ONU y qué sigue sin respuesta


La ONU documentó municiones vinculadas al Ejército y la Policía dominicana en manos de bandas haitianas. Defensa afirma que los expedientes citados están judicializados, pero aún no se ha reconstruido por completo cómo salieron de los arsenales y quién recibió cada lote.

En breve
  • La ONU analizó 89 cartuchos de 5.56 mm vinculados a 400 Mawozo: 25 estaban marcados “ERD” y otros 16 tenían marcas compatibles con munición policial desviada.
  • El faltante de 908,001 unidades corresponde a un inventario policial dominicano; no es una cifra de municiones físicamente recuperadas en Haití.
  • Defensa afirma que los casos citados por los expertos fueron reportados por las propias autoridades dominicanas y están judicializados, pero la cadena completa de cada desvío sigue incompleta.

La discusión sobre municiones dominicanas en manos de bandas haitianas entró en una fase distinta. Ya no se trata solamente de un señalamiento diplomático o de una sospecha basada en fotografías de casquillos. Existen informes del Panel de Expertos de Naciones Unidas con datos de trazabilidad, expedientes judiciales dominicanos abiertos desde antes de la controversia pública y, desde el 28 de octubre, una declaración del ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre, según la cual los casos citados por los expertos internacionales fueron comunicados por las propias autoridades dominicanas y están judicializados.

Pero esa frase necesita contexto. “Judicializado” no significa que cada munición encontrada en Haití tenga una cadena de custodia reconstruida de principio a fin, ni que todos los desvíos detectados en arsenales dominicanos hayan sido probados como entregas a bandas haitianas. Los documentos disponibles describen varios fenómenos diferentes: munición policial desaparecida en cantidades masivas; cartuchos modernos marcados para el Ejército dominicano hallados entre material recuperado de 400 Mawozo; munición calibre .50 de fabricación dominicana de la década de 1950; y redes regionales que también introducen armas desde Estados Unidos.

La clave para leer el caso correctamente: hay evidencia de municiones vinculadas a instituciones dominicanas en manos de grupos armados haitianos y hay procesos judiciales por desvíos internos. Lo que todavía debe establecerse caso por caso es la cadena completa entre el almacén, los intermediarios, la frontera y el destinatario final.

Qué documentó realmente Naciones Unidas

El informe interino S/2026/241 del Panel de Expertos sobre Haití ofrece uno de los hallazgos más concretos. En una muestra de 89 cartuchos de calibre 5.56 mm recuperados de la banda 400 Mawozo durante 2025 y examinados por el Panel, 25 llevaban la marca “ERD”, correspondiente al Ejército de República Dominicana, y habían sido fabricados en 2022. Otros 16 presentaban marcas compatibles con municiones policiales cuyo desvío había sido investigado por el mismo Panel el año anterior.

Eso significa que 41 cartuchos de esa muestra tenían uno de esos dos vínculos documentales con República Dominicana. En el caso de los marcados ERD, las autoridades dominicanas informaron a los expertos que habían sido adquiridos en 2022 a un fabricante de Colombia. El propio informe destaca como buena práctica que las Fuerzas Armadas dominicanas marquen su munición, porque esa identificación permite reconstruir lotes, controlar inventarios y detectar posibles desvíos.

89
cartuchos de 5.56 mm analizados
Muestra de material recuperado de 400 Mawozo y examinada por el Panel de Expertos.

25
cartuchos marcados “ERD”
Fabricados en 2022 y vinculados documentalmente al Ejército de República Dominicana.

16
cartuchos compatibles con munición policial desviada
Las marcas coinciden con munición cuyo desvío había sido investigado por el Panel el año anterior.

El mismo documento registra otro dato importante: en diciembre de 2025, un oficial del Ejército fue detenido en la provincia San Juan de la Maguana junto a un ciudadano haitiano mientras transportaban 1,516 cartuchos en una motocicleta. Al momento de redactarse el informe de la ONU, el proceso judicial seguía abierto. Ese caso es especialmente relevante porque muestra que al menos una investigación por movimiento irregular de munición militar ya estaba en manos de la justicia antes de que el tema explotara públicamente en octubre de 2026.

El número de 908,001: qué significa y qué no significa

La cifra más grande del caso —908,001— procede de una investigación anterior. El informe final S/2025/597 del Panel de Expertos relata que, después de una incautación en Haití y del intercambio de información con República Dominicana, la Policía Nacional realizó un inventario de sus depósitos. La revisión detectó un faltante de 908,001 artículos, principalmente municiones.

908,001unidades faltantes detectadas en el inventario policial dominicano. Es una cifra de inventario, no un conteo de municiones recuperadas en Haití.
Tipo Faltante documentado en el inventario policial
9 mm Más de 489,000 cartuchos
5.56 × 45 mm Alrededor de 230,000 cartuchos
7.62 × 39 mm Alrededor de 26,000 cartuchos
Calibre 12 Alrededor de 93,000 cartuchos de escopeta

Ese dato no debe convertirse en una afirmación simplificada de que “908,001 balas dominicanas llegaron a Haití”. El propio Panel advierte que es difícil calcular cuánto material terminó efectivamente en territorio haitiano. Fuentes de seguridad dominicanas consultadas por los expertos consideraron probable que una parte importante de los calibres 5.56 y 7.62 terminara en Haití porque el mercado civil dominicano para esos calibres es limitado y son municiones utilizadas por las bandas, pero eso sigue siendo una evaluación sobre el destino probable, no un conteo físico de 908,001 cartuchos recuperados al otro lado de la frontera.

Imagen vinculada a la Operación Pandora por sustracción de municiones de la Policía Nacional dominicana
Operación Pandora: el proceso investiga la sustracción y comercialización ilegal de municiones bajo custodia policial. Fuente de la imagen: Noticias SIN. Crédito conservado conforme a la publicación de origen.

Operación Pandora: el expediente interno que ya llegó a los tribunales

En noviembre de 2024, la Policía Nacional y el Ministerio Público anunciaron la Operación Pandora contra una red integrada por agentes policiales. La investigación se inició después de una solicitud conjunta del Ministerio de Interior y Policía y del director de la Policía, y apuntó directamente a la Intendencia de Armas.

La acusación describió un mecanismo que incluía extracción de municiones, manipulación de auditorías y cajas falsas utilizadas para ocultar faltantes. El Panel de la ONU, al reconstruir el caso, señaló que al menos nueve policías habían sido identificados como participantes y que también se investigaban civiles vinculados a la venta y al movimiento del dinero.

El expediente ha seguido avanzando. En septiembre de 2026, varios imputados fueron enviados a juicio. En octubre, Miguelina Bello Segura fue condenada a tres años de prisión después de admitir su participación; la mitad de la pena fue suspendida bajo condiciones y deberá cumplir arresto domiciliario. Otro procesado, Marino Antonio Rodríguez Toribio, ya había recibido una condena de cinco años bajo modalidad domiciliaria. El Ministerio Público calcula un perjuicio superior a RD$92.1 millones por la sustracción y comercialización ilícita de municiones y pertrechos.

Esta evolución judicial es importante para interpretar las palabras de Fernández Onofre. Cuando el ministro afirma que los casos señalados están judicializados, existe al menos un conjunto concreto de procesos dominicanos que permiten comprobar que parte de las irregularidades señaladas por los expertos internacionales no están solamente en fase administrativa.

El caso del Ejército es distinto al de la Policía

Conviene no mezclar las dos rutas. El faltante de 908,001 unidades corresponde al inventario de la Policía Nacional y a la red investigada en Operación Pandora. La munición marcada ERD hallada en la muestra de 400 Mawozo pertenece a otra línea de trazabilidad: cartuchos de 5.56 mm fabricados en 2022 y adquiridos para el Ejército dominicano.

El informe de la ONU no afirma que Operación Pandora explique automáticamente la presencia de los 25 cartuchos ERD. Para esos lotes, la pregunta sigue siendo cómo salieron del circuito militar, qué unidad los recibió, quién tuvo acceso a ellos y por qué terminaron entre municiones recuperadas de una de las bandas más poderosas de Haití.

La detención de diciembre de 2025 en San Juan de la Maguana —un oficial del Ejército y un ciudadano haitiano con 1,516 cartuchos— aporta una pieza concreta al problema, pero tampoco basta por sí sola para explicar todos los cartuchos observados en Haití. La investigación debe establecer si se trata de episodios aislados, de una ruta sostenida o de redes diferentes que aprovecharon fallas de control en momentos distintos.

Armas y municiones incautadas en República Dominicana en una investigación relacionada con tráfico ilícito
Armas y municiones incautadas en una investigación dominicana. Imagen publicada por El Caribe en cobertura de la Operación Pandora y el tráfico ilícito de municiones.

Las municiones calibre .50: una historia mucho más antigua

Otro elemento que ha generado titulares es la munición calibre .50 de punta amarilla observada en poder de 400 Mawozo. Aquí la trazabilidad es mucho menos directa. El Panel examinó 32 cartuchos y determinó que al menos 15 habían sido producidos en República Dominicana, pero se trata de municiones fabricadas en la década de 1950.

El Ministerio de Defensa sostiene que, por la antigüedad del material y por los cambios administrativos e institucionales acumulados durante décadas, todavía no ha podido establecer cómo esos cartuchos llegaron a Haití. Naciones Unidas también señala que la cadena de custodia exacta permanece incierta y menciona que cantidades de ese material excedente habían llegado en el pasado al mercado civil estadounidense y todavía podían encontrarse en sitios de coleccionistas.

Ese matiz es crucial. La marca de origen permite saber dónde se fabricó una munición; no necesariamente permite saber dónde estuvo durante los siguientes 60 o 70 años. Por eso el calibre .50 histórico debe analizarse de manera distinta a los lotes modernos fabricados en 2022 y marcados para instituciones dominicanas.

Qué dice ahora el Ministerio de Defensa

El 8 de octubre, el Ministerio de Defensa emitió una aclaración pública en la que confirmó que había respondido, por vía de Cancillería, a solicitudes del Grupo de Expertos y entregado información sobre adquisición, distribución, control e investigaciones relacionadas con municiones. La institución insistió en que la coincidencia de calibres, marcas o características con material comprado legalmente por República Dominicana no prueba por sí sola una transferencia autorizada.

Veinte días después, Fernández Onofre fue más allá al referirse al estado procesal de los casos. Afirmó que las investigaciones llevan años, que se ha reunido en varias ocasiones con los expertos de Naciones Unidas y que los casos señalados por ellos fueron proporcionados por las propias autoridades dominicanas y están judicializados.

La declaración ayuda a desmontar una lectura según la cual el Estado dominicano habría conocido los señalamientos solo cuando el informe se hizo público. Los documentos de Naciones Unidas contienen comunicaciones oficiales dominicanas anteriores y referencias a investigaciones abiertas. Sin embargo, la cooperación con el Panel no elimina la necesidad de responder las preguntas pendientes sobre custodia, controles, responsables y rutas.

Video: la actualización más reciente del ministro de Defensa

Este breve reporte de Miavisión Noticias, publicado el 29 de octubre, recoge la actualización de Fernández Onofre sobre la continuidad de las investigaciones. Se incluye por ser una pieza reciente, directamente relacionada con el caso y con audio predeterminado en español.

Video validado mediante oEmbed, prueba directa de /embed/ con Referer de LaVerdadRD y política de audio `spanish-default`. Fuente: Miavisión Noticias.

El flujo de armas hacia Haití no sale de un solo país

La existencia de municiones de origen dominicano no debe ocultar el carácter regional del tráfico. El mismo informe S/2026/241 documenta rifles de alto calibre traficados desde Estados Unidos hacia redes vinculadas a 400 Mawozo y Canaan. Uno de esos rifles Barrett 82A1 fue incautado en el puerto de Haina en febrero de 2025, mientras otro fue recuperado por la Policía Nacional de Haití en Croix-des-Bouquets en noviembre de ese año.

El Panel también describe incautaciones en puertos y aeropuertos de Estados Unidos y Haití, con armas, cargadores y miles de cartuchos ocultos en mercancías o transportados por carga aérea. Esa dimensión regional no reduce la responsabilidad dominicana de controlar sus arsenales; al contrario, explica por qué cualquier fuga interna puede incorporarse rápidamente a redes transnacionales ya establecidas.

Lo que está probado, lo que está en proceso y lo que falta

Estado Qué puede afirmarse
Documentado La ONU analizó munición recuperada de 400 Mawozo y encontró cartuchos marcados ERD y otros compatibles con munición policial dominicana desviada.
Documentado Un inventario policial dominicano detectó 908,001 unidades faltantes, principalmente municiones.
Judicializado Operación Pandora ha producido condenas y apertura a juicio contra varios acusados por sustracción y comercialización ilegal de municiones.
Judicializado / en investigación La ONU reportó la detención de un oficial del Ejército y un ciudadano haitiano con 1,516 cartuchos en diciembre de 2025.
No establecido completamente La cadena de custodia individual de cada cartucho ERD desde su asignación institucional hasta 400 Mawozo.
No establecido completamente Cuántas de las 908,001 unidades faltantes terminaron realmente en Haití.
No establecido completamente La ruta histórica exacta de la munición calibre .50 fabricada en República Dominicana en los años cincuenta.

Las preguntas que todavía necesitan respuesta pública

  • Asignación de lotes: ¿a qué unidades fueron entregados los lotes ERD de 2022 identificados por Naciones Unidas?
  • Cadena de custodia: ¿cuándo aparece el primer faltante verificable y quién tenía responsabilidad directa sobre ese material?
  • Destino real: ¿qué proporción del material sustraído de la Policía fue vendida dentro de República Dominicana y qué proporción cruzó hacia Haití?
  • Procesos separados: ¿cuántos expedientes judiciales existen hoy relacionados con municiones que terminaron o estaban destinadas a Haití y cuál es el estado de cada uno?
  • Controles posteriores: ¿qué cambió en inventarios, auditorías, marcaje, almacenamiento y supervisión después de Operación Pandora y de las solicitudes de trazabilidad de la ONU?
  • Cooperación binacional: ¿qué mecanismos permanentes existen para compartir números de lote, incautaciones y movimientos sospechosos entre República Dominicana, Haití y socios internacionales?

El caso tiene una dimensión institucional más importante que el escándalo inmediato. Si el marcaje dominicano permitió que una organización internacional identificara cartuchos en poder de una banda extranjera, ese mismo sistema puede convertirse en una herramienta de control siempre que las autoridades cierren el ciclo: registrar, auditar, detectar faltantes, investigar y publicar resultados judiciales.

La discusión, por tanto, no debería reducirse a si “las municiones son dominicanas” o a si “todo está judicializado”. Ambas frases son demasiado amplias. La evidencia muestra distintas rutas, épocas y responsabilidades. Lo que determinará la fortaleza de la respuesta dominicana será la capacidad de explicar cada una de esas rutas con documentos, decisiones judiciales y controles que impidan que el problema se repita.

Investigación y redacción preparadas para revisión editorial el 29 de octubre de 2026. La pieza distingue entre hallazgos documentados, procesos judiciales y cuestiones todavía no establecidas.