Trump enciende guerra arancelaria

por | Abr 4, 2025 | Opinión

El regreso del proteccionismo estadounidense amenaza con redibujar el comercio global, golpea sin piedad a economías emergentes y pone a países como la República Dominicana ante una encrucijada brutal: adaptarse o colapsar.

Por: Pavel De Camps Vargas

El mundo en jaque por el impacto de los aranceles y el inicio de un caos desatado. No es un simple ajuste económico ni una ocurrencia pasajera. Las políticas arancelarias impulsadas por Donald Trump, durante su primer mandato y ahora resucitadas con fuerza en su agenda política de 2025, son un terremoto deliberado que sacude los cimientos del comercio mundial. Con un martillo proteccionista en mano, Trump busca reafirmar la supremacía estadounidense, pero el costo lo pagan millones más allá de sus fronteras. ¿Qué significa este muro tarifario para el planeta? ¿Y cómo sobrevivirá América Latina, con la República Dominicana atrapada en la tormenta?

El plan de Trump: aranceles como arma de dominio

La estrategia arancelaria de Trump no es un misterio, pero sí una declaración de guerra económica con múltiples frentes:

  • Blindar la industria estadounidense: grabando importaciones con impuestos exorbitantes, pretende forzar a los consumidores a elegir productos «Made in USA».
  • Castigar a los «enemigos comerciales»: China, México, la Unión Europea y hasta aliados como Canadá han sentido el látigo de sus sanciones.
  • Resucitar empleos perdidos: Trump promete que las fábricas regresarán al suelo estadounidense, devolviendo la gloria industrial de antaño.
  • Doblegar al mundo en la mesa de negociación: los aranceles son su carta de presión para renegociar acuerdos como el NAFTA, convertido en el T-MEC bajo su mando.

En sus propias palabras, pronunciadas en un discurso reciente en Ohio: «Si nos golpean con aranceles, les devolveremos el golpe diez veces más fuerte. Nadie se aprovechará más de América».

Pero detrás de esta retórica patriótica se esconde una visión implacable: el comercio global no es una colaboración, sino un campo de batalla donde cualquier ventaja ajena es una derrota para EE.UU.

Voces globales en el torbellino

El mundo no se ha quedado callado ante esta embestida. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, lanzó una advertencia sombría: «Las guerras comerciales son un juego peligroso. Los aranceles pueden parecer un escudo, pero terminarán siendo una bomba de tiempo para la economía global».

Desde Europa, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, fue aún más contundente: «El proteccionismo es un veneno lento. Te aísla del mundo mientras crees que te estás salvando».

En Asia, Xi Jinping, líder de China, respondió con frialdad estratégica: «Nadie gana cerrando puertas. Pero si EE.UU. insiste, nosotros construiremos nuestras propias ventanas». China ya ha contraatacado con aranceles a productos estadounidenses, desde soja hasta tecnología, escalando la tensión a niveles históricos.

El precio del proteccionismo: más allá de la propaganda

La narrativa de Trump pinta los aranceles como una victoria nacionalista, pero la realidad es un mosaico de daños colaterales:

  • Consumers en jaque: los costos de los aranceles se trasladan al bolsillo del ciudadano promedio, encareciendo desde electrodomésticos hasta ropa.
  • Inflación desbocada: bienes importados más caros disparan el costo de vida, un golpe que las economías frágiles sienten con mayor crudeza.
  • Efecto dominó: algunos países responden la represalias con sus propios aranceles, desatando una guerra comercial sin vencedores claros.
  • Industrias adormecidas: proteger demasiado a las empresas locales las hace menos competitivas, un lujo que el mundo globalizado no perdona.

El economista nobel Joseph Stiglitz lo resumió con claridad: «Trump cree que está construyendo un castillo, pero lo que levanta es una prisión económica para todos».

América Latina: atrapada en el fuego cruzado

Aunque el blanco principal de Trump ha sido China, América Latina no escapa del vendaval. La región, dependiente de exportar materias primas y productos manufacturados a EE.UU., ve cómo los aranceles amenazan su estabilidad. Al mismo tiempo, importar tecnología y bienes desde países sancionados como China se vuelve prohibitivo, asfixiando las cadenas de producción.

El expresidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, lo expresó con indignación tras las últimas amenazas arancelarias: «No somos el patio trasero de nadie. Si Trump sigue, México responderá con dignidad». Mientras tanto, Luiz Inácio Lula da Silva, líder de Brasil, alertó: «El proteccionismo de Trump puede hundir a América Latina en una crisis de la que no saldremos en décadas».

República Dominicana: entre la espada y la pared

La República Dominicana, beneficiada por años del acuerdo DR-CAFTA con EE.UU., se enfrenta ahora a un futuro incierto. Si Trump decide reinterpretar o desechar los tratados comerciales, los sectores clave del país podrían derrumbarse:

  • Textiles y confecciones: principal motor de exportación a EE.UU., en riesgo de perder competitividad.
  • Agricultura procesada: cacao, tabaco y ron enfrentan barreras que podrían desplomar sus ventas.
  • Zonas francas: dependientes de insumos globales y mercados norteamericanos, un cambio en las reglas las dejaría al borde del colapso.

El impacto sería devastador: menos exportaciones, despidos masivos, caída de divisas y una economía tambaleante. El economista dominicano Pavel Isa Contreras advirtió: «Estamos en una cuerda floja. Sin una estrategia urgente, el proteccionismo de Trump nos arrastrará al abismo».

¿Un respiro para las industrias locales?

En teoría, los aranceles podrían dar oxígeno a sectores emergentes, permitiéndoles crecer bajo un paraguas protector. Pero los expertos son escépticos. Ngozi Okonjo-Iweala, directora de la Organización Mundial del Comercio, señaló: «La protección solo funciona si es inteligente y temporal. Sin innovación, es solo un espejismo». En la práctica, el capricho político de Trump rara vez va acompañado de un plan coherente.

Un mundo de muros: ¿el fin del comercio abierto?

El proteccionismo de Trump no es un caso aislado. Desde el Brexit hasta las barreras chinas, el planeta parece retroceder a una era de fronteras cerradas. Emmanuel Macron, presidente de Francia, lo calificó como «un error histórico que pagaremos todos».

Para la República Dominicana y otras economías pequeñas, la disyuntiva es existencial: ¿Cómo navegar un mundo que rechaza la cooperación? ¿Puede el país reinventar su modelo exportador o está condenado a ser una víctima más del nuevo orden?

Preguntas que deberías hacerte

  • ¿Podrá el Estado dominicano blindar a sus industrias sin aislarse del mundo?
  • ¿Es hora de buscar nuevos mercados en Asia o Europa, lejos del alcance de Trump?
  • ¿Estamos ante el ocaso del libre comercio o el nacimiento de algo aún más impredecible?

En un planeta donde un solo hombre en Washington puede desatar tormentas económicas globales, la República Dominicana debe decidir: resistir, adaptarse o sucumbir. Porque, como dijo Lagarde, «en una guerra de aranceles, nadie gana, pero los más pequeños siempre pierden primero». ¿Realmente estamos listos para este nuevo mundo?, tu me diras si estaremos preparados.

 

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