Por Carlos Brugal Lugo
PhD en Economía & Gobierno
La República Dominicana país caribeño de la región del Caribe y continente latinoamericano, el cual está conformado como un Estado de Derecho, el cual opera bajo el concepto geográfico de una media isla que se clasifica en la categoría de los países sub-desarrollados o también llamado países emergentes tiene muchos retos por delante, a pesar de que tenemos niveles de seguridad económica, una Estado constitucionalmente funcional, acompañado de una democracia plena con grandes atributos para el crecimiento económico, no solo por la posibilidad del crecimiento aunque lento de la microeconomía y en otros sectores de la macroeconomía como es nuestro sector puntero el Turismo y Energético que lo secunda, el crecimiento sobre la base de la recaudación fiscal técnicamente hablando es un reto considerable a vencer que se sustenta en la microeconomía, como en la macroeconomía.
Cuando observamos las recaudaciones por resultados el indicador nos indica que la Presión Fiscal de la Republica Dominicana en promedio es de un 15.9% según los informes del Ministerio de Hacienda y Economía del país, esto comparado con la media de América Latina y el Caribe que ronda en un 21.3% al 22.9% del PIB y América del Sur de forma regional sectorizada lidera el indicador con un 22.9%, versus Centro América y México que promedian un 19%, lo que quiere decir que la región ha tenido un incremento considerable de su presión fiscal media, esto nos indica cuando vemos los niveles de baja recaudación, que existen problemas muy importantes es nuestro sistema fiscal aun que resolver como reto de Estado.
Entre los grandes retos que tiene el país es que ‘’La Economía Dominicana’’ cerró en el año 2025 con una tasa promedio de informalidad de un 54.1%, indicador que se ha mantenido promediando este porcentaje durante varios años, lo que quiere decir que más del 50% del aparato productivo del país es informal y que el mismo deja de tributar al fisco un ingreso vital para el Estado Dominicano, el cual se sostiene con recursos limitados y no le alcanza para tener medianamente unas ‘’Finanzas Publicas’’ saludables y funcionales. Por tanto se hace muy difícil debido a este resultado y/o bajo este esquema poder realizar las inversiones públicas necesarias para el crecimiento estructural físico del país y tener un mejor manejo del gasto público.
En cuanto a otros elementos del sistema fiscal, el Impuesto Sobre la Renta (ISR), ITBIS o IVA como se conoce en otros países, existen situaciones también que no han ayudado al fortalecimiento y sigue siendo un reto institucional que de cara a la mejoría se necesita voluntad de la misma, como también de parte de la administración pública. En relación a estos tipos de impuestos la evasión fiscal le genera al país entre un 4% y un 6% de pérdidas en promedio al PIB, un dato porcentual alarmante para una economía de servicio como al dominicana y que le falta camino por recorrer. En el caso del Impuesto Sobre la Renta; la situación se torna mucho más critica las empresas generan un evasión de un estimada al 63%, es decir por encima del 50%, lo que nos lleva a calificarlo por nuestra parte como un ‘’Delito Público’’ no solo que le roba al estado sino al contribuyente porque no ayuda a generar un equilibro económico nacional y de las finanzas públicas. Como también en el caso del ITBIS o IVA que para finales del año 2025 se reportó un incumpliendo de un 43% a un 47% por ciento, muy alarmante de evasión fiscal para el sistema dominicano, en el cual con la implementación de la facturación electrónica implementado por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), ha ayudado a evitar situaciones en las operaciones empresariales que afecten al sistema fiscal, ya que al emitir una factura o número de comprobante esta no podrá anularse de forma directa y tendrá que ser justificada al organismo rector para evitar problemas de evasión.
En relación a estas debilidades del sistema unas de las recomendaciones que entendemos que se pueden aplicar de inmediato es invertir energías de forma tenaz es a la fiscalización de la evasión para generar los ingresos por conceptos de ese 43% por ciento de evasión al ITBIS, lo mismo para el ISR que deja de percibir de un 4% al 6%, fiscalizando fuertemente a las empresas en ambos impuestos, revisión de la elusión fiscal y trabajar en un plan conjuntamente con el gobierno para atacar ese 54% de la informalidad de la economía nacional que debe formalizarse, para que conjuntamente con un mejora del cobro general del sistema en general lleguemos a niveles importantes de presion fiscal y obtengamos unas finanzas publicas saludables que nos permitan fomentar e implementar los proyectos que encaminan al desarrollo del país.
