Horas después de la liberación de los últimos rehenes israelíes bajo el cese del fuego negociado por Estados Unidos, hombres armados de Hamas ejecutaron a más de 30 palestinos acusados ​​de traición y colaboración, en lo que fuentes de seguridad y testigos describieron como un brutal intento de reafirmar el control sobre la Franja de Gaza devastada por la guerra.

Según varios informes y vídeos, al menos 33 personas fueron asesinadas a tiros en varios barrios tras ser acusadas de espiar para Israel o pertenecer a grupos armados rivales.

Videos compartidos en redes sociales mostraron a combatientes enmascarados obligando a hombres a arrodillarse antes de ejecutarlos a quemarropa, mientras la multitud se congregaba coreando «Allahu Akbar». Reuters y otros medios no pudieron verificar de forma independiente las imágenes ni su ubicación.

La ola de ejecuciones se produce mientras Hamás, debilitado por meses de ataques militares israelíes, redespliega con cautela miembros de sus Brigadas Qassam en las calles de Gaza.

Las ejecuciones tuvieron lugar apenas horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, en camino desde Jerusalén a Sharm el-Sheikh para las conversaciones de alto el fuego, dijera que había autorizado a Hamas a «gestionar la seguridad interna en Gaza como considere conveniente» según el acuerdo actual.