“Nadie va a pelear con EE.UU. por el futuro de Groenlandia”: la frase de Stephen Miller que tensó el pulso con Dinamarca
Una declaración del jefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, volvió a encender la polémica sobre Groenlandia,
territorio autónomo del Reino de Dinamarca. Europa cerró filas con Copenhague mientras crecen las señales de que Washington
considera la isla una prioridad estratégica en el Ártico.

Qué dijo Miller y por qué generó alarma
En una entrevista televisiva, Stephen Miller sostuvo que Estados Unidos necesita “control” sobre Groenlandia y afirmó que
el mundo “se gobierna por fuerza y poder”. Al ser consultado sobre si se descartaba el uso de la fuerza para anexar la isla,
lanzó una frase que elevó la temperatura diplomática: “nadie va a pelear con Estados Unidos” por el futuro de Groenlandia.
Claves rápidas
- Groenlandia es parte del Reino de Dinamarca, con autonomía interna.
- La isla es estratégica por su ubicación y por recursos minerales.
- Europa respondió con una declaración conjunta respaldando a Dinamarca y al pueblo groenlandés.
La respuesta de Dinamarca y el cierre de filas europeo
Copenhague exigió respeto a su integridad territorial y elevó el tono. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen,
advirtió que una acción militar de EE.UU. contra un país de la OTAN equivaldría a una ruptura del pacto de defensa.
En paralelo, líderes de varias potencias europeas emitieron una declaración conjunta: “Groenlandia pertenece a su pueblo”
y solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir su relación. La posición busca desactivar cualquier narrativa de “anexión”
o cambios impuestos desde fuera.
Por qué Groenlandia es tan codiciada
En el plano militar, EE.UU. ya opera la Pituffik Space Base en el noroeste de la isla, bajo un acuerdo de defensa firmado en 1951.
La ubicación es clave para la vigilancia del Ártico y capacidades de alerta y defensa.
En el plano económico, el interés estadounidense también apunta a minerales críticos y a la creciente relevancia de rutas
marítimas y competencia geopolítica en el Ártico.

Qué podría pasar ahora
La disputa entra en una fase más política que militar: presión diplomática, declaraciones públicas y movimientos de defensa.
Dinamarca apuesta por reforzar su presencia ártica y por blindar el respaldo europeo, mientras Groenlandia insiste en que su
futuro debe decidirse desde la isla y el Reino de Dinamarca.
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