La República Dominicana vive una oportunidad histórica en 2026: aunque la corrupción muestra signos de retroceso —con la mejor puntuación en cinco años según Transparencia Internacional—, la desconfianza ciudadana persiste y amenaza la estabilidad democrática. La corrupción sistémica, los escándalos recurrentes y la baja participación activa evidencian que los logros parciales no bastan. Urge fortalecer el sistema político con transparencia real, rendición de cuentas efectiva y una renovación profunda que empodere a la ciudadanía. Sin participación masiva y vigilancia constante, el retroceso es inminente.
Es hora de actuar con urgencia: abrir espacios de diálogo inclusivo, reformar el financiamiento partidario con equidad y control, y construir una cultura de integridad que se refleje en hechos, no solo en palabras. Los dominicanos merecemos un sistema donde la transparencia sea norma, la participación impulse cambios y la renovación ética renueve la fe en lo público. Solo así honraremos nuestra independencia y forjaremos una República Dominicana más justa y verdaderamente democrática. ¡Despertemos y construyamos juntos!
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