Cada día, familias dominicanas reciben la noticia más dolorosa: la pérdida irreparable de un ser querido en nuestras carreteras. El aumento alarmante de accidentes de tránsito en la República Dominicana —con miles de vidas truncadas y más de 100,000 lesionados en un solo año— no es solo estadística; es una tragedia nacional que desgarra hogares, rompe sueños y deja heridas profundas en nuestra sociedad. Estas muertes evitables claman por un cambio urgente.
Es hora de actuar con responsabilidad colectiva: reforzar la educación vial desde la infancia, exigir cumplimiento estricto de la Ley 63-17, invertir en infraestructura segura y fomentar una cultura de respeto y precaución al volante. No podemos seguir permitiendo que el tránsito se convierta en la principal causa de muerte evitable en nuestro país. ¡Unámonos para proteger la vida, honrar a las víctimas y construir un futuro donde regresar a casa sea una certeza, no una lotería!
El luto silencioso en nuestras carreteras.
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